LA
PASION DEL TABLON
“...Le agradezco su gentileza al enviarme un
libro sobre aspectos del juego. Pero no veo qué
utilidad puedan tener sobre su desarrollo. Mis impresiones
sobre el porvenir del football que acabamos de establecer
son un tanto pesimistas, ya que a mi juicio tardará
mucho este juego en difundirse aún entre los
británicos”. “Pero pienso insistir
porque lo considero el mejor pasatiempo y el más
barato para la juventud aunque esto parezca una ilusión
para muchos...”
Al escribir estas las palabras en una carta que Tomás
Hogg le envió al director del diario británico
The Standard seis meses después de haber fundado
el Buenos Aires Football Club en junio de 1867, seguramente
jamás hubiera imaginado que gracias a su insistencia
en propagar esta actividad deportiva se convertiría
en uno de los íconos principales de reconocimiento
al mencionar la palabra Argentina en el resto del
mundo.
Es qué a partir de 1893, año en que
se fundó la Argentine Association Football
League y se disputó el primer certamen en forma
oficial, el fútbol no sólo se fue convirtiendo
en el deporte más popular del país,
si no que pasó a conformar parte del estilo
de vida de los argentinos. Desde aquellas lejanas
épocas, multitudes de saco, galera y bastón
colmaban los tablones de las tribunas de los primeros
estadios que se erguían en los suburbios de
la pujante ciudad.
El fútbol fue creciendo. El estilo de juego
argentino fue ganando fronteras y reconocimiento y
los logros comenzaron a llegar con títulos
internacionales conseguidos por clubes nacionales
y la selección Argentina. Copas América,
Libertadores, Intercontinentales, Campeonatos Mundiales
y el mejor jugador de todos los tiempos... Diego Armando
Maradona.
“Hay
gorro, bandera y vincha!!...”
Con el paso de los años el fútbol argentino
comenzó a mostrar un plus con respecto a otros
países: la pasión ya no era exclusiva
de los hombres solamente y las mujeres y los niños
comenzaron a participar activamente de la fiesta del
fútbol a través del colorido de sus
banderas, la imaginación en la composición
de los cantitos de la hinchada y la fidelidad de seguir
al equipo de sus amores a todos lados donde juegue.
El Campeonato Mundial de Fútbol de 1978, disputado
en nuestros país, sorprendió al mundo
en cuanto al aliento de la gente, el ritmo de sus
cantos tomados de canciones populares contemporáneas,
la originalidad de sus letras, sus múltiples
prendas con los colores nacionales (gorros, banderas,
vinchas, camisetas, bufandas, etc, etc, etc) y las
toneladas de papelitos que eran arrojados en el momento
en que el equipo salía al campo de juego.
En casi todas las canchas se pueden observar “trapos”
con inscripciones que rezan “sos la razón
de mi vida”, “es un sentimiento”,
“te quiero más que a mi vieja”
o “cuando me muera te alentaré del cielo”...
estas frases sintetizan, sin lugar a dudas, la pasión
que sienten estas millones de personas de todas las
edades que “copan los tablones” de la
cancha para ver a sus equipos.
Fútbol for export
Pero no sólo los argentinos quieren participar
de esta fiesta popular. Gracias a la televisación
de los partidos del campeonato local hacia el exterior,
miles de personas amantes del fútbol también
desean ser partícipes del espectáculo.
No sólo para ver en acción a los grandes
jugadores que participan en esta liga, que es considerada
la cuarta mejor del mundo por la calidad de sus partidos
detrás de las de España, Italia e Inglaterra,
si no para sentirse un “hincha” más
enfundados en banderas, camisetas y gorros; gritar,
alentar, sufrir y gozar a la par del fanático
argentino y arrasar con cualquier tipo de souvenir
que pueda adquirir en los locales especializados en
la materia.
En la última temporada, el fútbol local
mostró un considerable aumento de público
en los estadios y los turistas aportaron bastante
a este incremento. Para el último Boca-River
concurrieron unos 600 extranjeros, de distintas nacionalidades,
de destinos remotos con muchas horas de vuelo y transbordos
y de países latinos y limítrofes en
donde el fútbol argentino despierta verdadera
admiración.
Niños, jóvenes, adultos; mujeres y varones;
turistas extranjeros o nacionales ya no sólo
recorren Buenos Aires en busca de apreciar su belleza
cosmopolita y su estilo europeo, de ver tango, probar
su excelente gastronomia, disfrutar de su bohemia
o ver a las mujeres más lindas del mundo. El
fútbol se ha ganado un lugar en las preferencias
ajenas. Bienvenidos sean entonces todos aquellos que
quieran disfrutar de la auténtica “Pasión
del Tablón...”
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