INDEPENDIENTE
Casi con seguridad que ese grupo de personas que se
habían separado del club Maipú Banfield
y habían decidido fundar su propio club aquel
1º de enero de 1905 nunca habrían imaginado
que estarían dando vida al club que, a fines
del siglo XX, sería uno de los más prestigiosos
y ganadores del mundo. Por iniciativa de su primer
presidente, Rosendo Degiorgi, el nombre sería
Independiente. Antes de llegar a la localidad de Avellaneda,
los “Rojos” tuvieron cancha en los barrios
de Flores, La Paternal y Palermo, más precisamente
en Alvear y Tagle donde años después
la tendría River Plate. Finalmente, consiguieron
un terreno en el barrio Crucesita de Avellaneda y
se quedaron allí.
En el año 1907 se adoptó el color rojo
en su camiseta ya que antes era blanca. El “Rojo”
tuvo el primer estadio de cemento del fútbol
argentino a partir del 12 de abril de 1927. Está
ubicado a 200 metros del de Racing, su más
acérrimo rival. Se lo denomina “La Doble
Visera”, porque tiene un techado en voladizo
que se desarrolla sobre la tribuna Alsina y a través
de todo un lateral por las plateas que dan a las vías
del ferrocarril. Hace poco tiempo y tras una votación
de sus socios e hinchas, se lo bautizó como
“Libertadores de América”.
Además de conocerlo como “Los Rojos”,
a Independiente le dicen “Los Diablos”,
no sólo por el color rojo de su camiseta, sino
también por una adjudicación periodística
que le dieron por su “endiablado” juego,
preciosista y difícil de neutralizar. Durante
todas las épocas contó en sus filas
con grandes figuras. Por ejemplo el paraguayo Arsenio
Erico, el máximo goleador del fútbol
argentino, quien marcó 293 goles. Tiene un
promedio de 0.90 gol por partido, un récord
absoluto y todavía inigualable.
Pero, sin lugar a dudas, el máximo ídolo
de Independiente fue Ricardo Enrique Bochini, el “Bocha”,
quién disputó 638 partidos entre 1972
y 1991 y marcó 97 goles. Su puesto fue de volante
ofensivo y su camiseta era la nº 10. Pero pasó
a la fama luego de marcar el gol del triunfo por la
mínima diferencia ante la Juventus en el estadio
Olímpico de Roma en 1973 y obtener, de esta
manera, su primera Copa Intercontinental. Se destacó
por su inteligencia y velocidad mental para resolver
jugadas y otorgar precisos pases-gol. Siempre jugó
en Independiente en primera división e integró
el plantel argentino que obtuvo la Copa del Mundo
en 1986 en México. Se retiró en 1991
a los 37 años.
El “Diablo” de Avellaneda fue el primer
equipo argentino en obtener la Copa Libertadores.
La ganó en 1964 y es, además, sin dudas,
el verdadero “Rey de América”:
Conquistó la Libertadores en 7 oportunidades
(es el que más veces la ganó), 3 veces
la Copa Interamericana, 2 ocasiones para la Intercontinental
y Supercopa y ganó 1 vez la Recopa Sudamericana.
En total, 15 Copas internacionales. Además,
por supuesto, dejó su huella en los campeonatos
locales dando 14 vueltas olímpicas en las canchas
argentinas.
Las vitrinas de la institución de Avellaneda
son, sin lugar a dudas, un verdadero desfile de copas
y trofeos provenientes de todas las latitudes del
mundo. Pero hay un hueco, un lugarcito reservado para
una que aún no está: la Copa Sudamericana.
Seguramente no será por mucho tiempo; Independiente
va por ella, por la figurita que le falta para llenar
el álbum. Por eso, como dice su tradicional
bandera, “Traigan vino, que Copas sobran....”
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